El caballo regresó al lugar en el que se celebraba la feria del ganado de Córdoba hasta las primeras décadas del pasado siglo XX, y donde paseaba orgulloso hasta hace un cuarto de siglo en el real de la Salud.

Se trata de los Jardines de la Victoria, que el sábado mostró a los paseantes y visitantes la riqueza que es capaz de producir el mundo ecuestre con la celebración de la Fiesta de los oficios y tradiciones del caballo, organizada por el Ayuntamiento de Córdoba, con el apoyo de la Asociación Andaluza de Doma de Campo y otras entidades ecuestres de la ciudad.

La fiesta fue un escaparate en el que se pudieron contemplar aperos y utensilios empleados en el campo y los cortijos; objetos artesanales de talabartería, a cargo ce Estévez; la empresa de construcción y restauración de carruajes de Rafael Luque Lubián Matapalos; sastrería para amazonas y jinetes; la demostración de guarnicionería del montillano Joaquín Berral; la presencia de la facultad de Veterinaria de Córdoba; la manera de herrar a caballos -en esta ocasión a un mulo-, a cargo de la escuela de Manuel de la Rosa y cómo se esquilas a estos animales, con una demostración de Miguel Naranjo.

Y en verdad fue una fiesta ecuestre la que tuvo lugar en los Jardines de la Victoria, tanto para los más pequeños, que tuvieron la oportunidad de pasear en ponis gracias a la presencia de estos animales llevados para este fin por el Club Hípico, el Poniclub La Loma y El Cañuelo; además de las exhibiciones de amazonas y jinetes comentadas por Miguel Ángel Ortega, con la didáctica intención de que los asistentes conocieran las características de las distintas vestimentas, sillas de montar, cabezadas y bocados.

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