Rafael Soto montando a ‘Invasor’, en Atenas 2004.

Un currículo como el de ‘Invasor’ es impensable para muchos caballos de élite en Doma Clásica. Pero es un currículo cierto. Y además no es de un ejemplar centroeuropeo. Es de un caballo pura raza española. Este tordo que ha muerto recientemente en Jerez nació en 1989 en la finca Los Alburejos, de Álvaro Domecq. Hijo de  ‘Panadero VIII’ y ‘Bravía IX’ destacó por su fortaleza física y mental, sobresaliendo con uno de los mejore piafés del mundo, que consiguió, cuando el PRE era un completo desconocido para los jueces centroeuropeos, un ‘10’ otorgado precisamente por un juez sueco que ha juzgado en tres olimpiadas. Fortaleza física, mental y excelentes aires reunidos y elevados y un magnífico galope lo hicieron triunfar en los cuadrilongos internacionales y mostrar su belleza en los espectáculos de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre de Jerez, a donde llegó poco después de nacer. Su primer jinete fue Antonio Cid, que lo llevó hasta Gran Premio. Después pasó a manos de Rafael Soto que, excepto un breve período con Ignacio Rambla, fue siempre su jinete. Campeón de España en varias ocasiones, el último en Jerez, en su año más ‘mágico’, 2004, acompañándolo en el podio sus compañeros Juan Antonio Jiménez Cobo e Ignacio Rambla, y, fuera del cuadrilongo, Beatriz Ferrer-Salat. Sus momentos más destacados e importantes fueron su inclusión en el equipo español que acudió a la Olimpiada de Atlanta en 1996 con 7 años. Fue la materialización de un sueño, el que el PRE estuviera en la élite de la Doma Clásica. Fue el nacimiento de una nueva época para el caballo español. Otro momento inolvidable, Jerez 2002, Juegos Ecuestres Mundiales, una oportunidad única que llenaba de responsabilidad al binomio en su tierra. Consiguieron un éxito inaudito, ser terceros por equipos, y Soto e ‘Invasor II’ sextos en Gran Premio. Y 2004, una plata, un diploma olímpico y un oro. Pero no eran preseas ni distinción normales. Una plata por equipos en los Juegos Olímpicos de Atenas, un octavo lugar en Doma Clásica y un oro con la bandera de España en el Campeonato Nacional de Jerez. A todo esto hay que añadir su participación en la Olimpiada de Sidney con un quinto puesto por equipos –uno de los escasos binomios que han participado en tres olimpiadas–; cuarto por equipos en los europeos de Arnhem (Holanda) y Verden (Alemania) y plata en Hickstead (Reino Unido). Y una despedida dorada en su última competición, también en un cuadrilongo mítico, en Saumur (Francia), allá por 2006, en el CDI, donde fue primero. Luego, la retirada, el espectáculo de la Real Escuela Andaluza y el sosiego de los últimos años, tras ser el caballo más laureado de España, pilar fundamental para poner al PRE en el ámbito internacional, y dejando, como ejemplar reproductor apto básico, 30 hijos.