logo RFHELa crisis ha obligado a la Real Federación Hípica Española a enfrentarse a la realidad de la actual situación económica, haciendo una lectura de que es estructural y habrá de cambiar la actual forma de financiación para siempre. Los recortes provenientes de las subvenciones del Consejo Superior de Deportes y del plan ADO tienen como efecto la disminución en un 10% de las retribuciones del personal directivo; renegociar los contratos con empresas que prestan servicios en la Federación (telefonía,, alquileres, asesorías, etc.); en el núcleo deportivo, el más sensible, un descenso del 10% también en la contratación de técnicos “en aquellas disciplinas en las que deban mantenerse” y revisión del cuerpo de técnicos deportivos, así como de las condiciones  en las que se contraten entrenadores para menores. No sólo reducciones en el terreno deportivo, sino que las subvenciones a los campeonatos de España se limitarán a aquellos que “que por su complejidad y necesidades específicas de espacio y materiales deban contar con ayuda expresa”.  Y se revisarán las aportaciones a los desplazamientos de los equipos nacionales; y se crea un canon para los jinetes que participen en competiciones de la Federación Ecuestre Internacional, y una cuota para los que utilicen el programa de gestión de la RFHE, etc. Respecto a la formación de los deportistas, circunstancia básica para la continuidad y futuro de calidad de la Federación, ésta adopta una decisión salomónica: “Se crean a este fin dos ‘paquetes’ de galopes: galopes del 1 al 4 (opción); y galopes del 5 al 7; disminuyendo las tasas federativas en un 25%, de forma que las mismas serán de 80 €, en lugar de los 100 € actuales. Sólo en el caso de la obtención de cada uno de los galopes como hasta la fecha, es decir de forma independiente cada uno de ellos, se mantendrá el coste de la tasa federativa por galope”.

En definitiva, la Real Federación Hípica Española se sumerge en la actual situación de cambio económico, social y político y se enfrenta a una realidad a la que según ella se ha venido preparando en los últimos años, pues no tiene ‘deudas’ ni compromisos financieros pasados, y se ve con las suficientes fuerzas de depender cada vez más de sí misma y de los patrocinadores. Y cada vez menos de las subvenciones. Atisbos de modernidad y de esperanza  Pero como todos los cambios, a unos les cuesta más adaptarse y a otros les surgen los recelos. Y todo esto a las puertas de los próximos Juegos Ecuestres Mundiales de Normandía, el próximo año; y dentro de algo más de dos años de las Olimpiadas de Río de Janeiro. Río revuelto, pues la disciplina que a lo largo de la historia de la competición hípica española ha dado más y mejores resultados, el raid, no entiende que se les trate al mismo nivel que en países más desarrollados, cuando aquí la realidad es distinta. Y otra disciplina, en apariencias ‘mimada’ por la Federación –y que en los últimos año, junto al raid, está consiguiendo triunfos internacionales y elevando a la hípica española a lugares privilegiados–, como la doma clásica, desea hacer ‘oír’ su voz en la RFHE a través de la asociación Jinetes de Doma Clásica de España. Disciplina que acaba de perder seleccionador y a la responsable del equipo nacional.

Y, como colofón, esta situación sucede cuando acaba de reelegirse presidente de la Real Federación Hípica Española. Como casi en todo lo que sucede en la sociedad actual puede que exista una ruptura entre realidad y directriz. En principio, la decisión es buena, coherente y necesaria. Pero ¿han estado presentes para tomarla todos los actores y todos los necesarios? Sea para bien de la hípica española.